No hay sensación comparable a la de ser de los primeros en marcar el asfalto de un trazado renovado. El Circuito de Almería II, en su configuración más reciente, nos abrió sus puertas para una jornada de tandas que quedará grabada no solo en el cronómetro, sino también en el objetivo de nuestras cámaras.
Rodar en el desierto de Almería siempre tiene un componente místico, pero estrenar variantes y asfalto eleva la experiencia a un nivel técnico superior. Si te apasionan las dos ruedas, esto es lo que dio de sí nuestra última incursión en tierras andaluzas.
Un trazado que exige respeto y técnica
El complejo de Almería es famoso por ser el «patio de recreo» invernal del motociclismo europeo, pero esta nueva evolución del circuito presenta retos que obligan a reescribir el manual de pilotaje.
A diferencia de la fluidez del trazado clásico, esta versión destaca por ser extremadamente técnica. Aquí no basta con tener potencia en la recta; lo que realmente importa es la gestión del espacio y el timing en cada movimiento:
- Puntos ciegos: Los cambios de rasante son la seña de identidad. Requieren una confianza absoluta en las referencias visuales externas antes de que el ápice aparezca ante tus ojos.
- Fluidez mecánica: Las secciones entrelazadas demandan un trabajo físico intenso sobre las estriberas. La moto no gira sola; hay que guiarla con precisión quirúrgica.
- Grip excepcional: Estrenar superficie significa disfrutar de una tracción predecible, permitiendo ángulos de inclinación que en otros circuitos más veteranos generarían cierta desconfianza.
La fotografía: Capturando la esencia de la pista
En estas tandas, el trabajo de los fotógrafos de Sensaphoto fue tan intenso como el de los pilotos. Captar una moto en el Circuito de Almería II es un reto visual: la luz del desierto, con sus tonos ocres y dorados, ofrece un contraste único contra el negro profundo del asfalto nuevo.
Las imágenes que rescatamos de esta jornada no son simples fotos de acción; son retratos de la concentración. Podemos ver:
- La aerodinámica en acción: Fotos frontales que muestran al piloto perfectamente acoplado tras la cúpula en la zona más rápida.
- El límite del neumático: Primeros planos donde se aprecia el trabajo de los compuestos sufriendo (y disfrutando) las exigencias del nuevo firme.
- El paisaje árido: Planos abiertos que dan esa sensación de soledad y velocidad pura que solo se encuentra en este rincón del mundo.
Crónica de una jornada de estreno
Desde el briefing matinal se respiraba un aire de expectación. Al ser una configuración nueva para gran parte de los asistentes, las primeras sesiones fueron de puro aprendizaje. Fue fascinante observar cómo, vuelta a vuelta, las trazadas se iban puliendo y el sonido de los motores ganaba en decisión.
Para cuando el sol estaba en lo más alto, los boxes eran un hervidero de datos y sensaciones. «Esa frenada después del rasante engaña», comentaba un piloto mientras revisaba sus fotos. «Hay que entrar mucho más tarde de lo que parece», respondía otro. Esa es la verdadera esencia de estrenar un circuito: la curva de aprendizaje colectiva.
¿Por qué este circuito debe estar en tu calendario?
Si estás buscando un destino para tu próxima rodada, el Circuito de Almería II ofrece algo que otros trazados consolidados han perdido: la capacidad de sorprenderte en cada vuelta.
- Entorno inigualable: Rodar rodeado de montañas y desierto es una experiencia sensorial completa.
- Exigencia física: Es un entrenamiento perfecto para mejorar la agilidad y la forma física sobre la moto.
- Documentación visual: Como podéis ver en la galería, las condiciones para obtener fotografías espectaculares son insuperables.
En definitiva, nuestro paso por el Circuito de Almería II ha sido un recordatorio de por qué amamos este deporte: por el reto de lo desconocido y la satisfacción de dominar, curva a curva, un nuevo horizonte de asfalto.





